domingo, 28 de febrero de 2010

C'est la Vie.


Maurice Leblanc deseaba poner un toque erótico a las novelas de Arséne Lupin. Lo cual no fue posible, ante la negativa de sus editores, primero no lo quiso Lafitte y posteriormente también se negó Hachette. Ellos se mostraron inflexibles en este tema. Los editores deliberaron que la saga de Lupin estaba destinada a un público familiar.

Maurice Leblanc antes de imaginar las aventuras de Arsenio Lupin, había publicado varios trabajos un poco más atrevidos.

¡Nos perdimos un Lupin más seductor, más pícaro!  ¡C'est la Vie!



Así y todo los imitadores publicaron copias de un Lupin lujurioso.


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